Está claro que la filosofía de la red 2.0 se basa en el componente social y potencia la comunicación, la colaboración y el intercambio. Si la docencia, y el proceso de enseñanza y
aprendizaje se basan en la comunicación, sería absurdo no aprovechar la potencia y el alcance de la web para desarrollar valores de participación, colaboración y construcción colectiva del conocimiento.
Por otra parte, los profesores se encuentran hoy ante una generación de nativos digitales; chicos y chicas que han nacido y crecido en la era de Internet, que necesitan desarrollar competencias acordes a las exigencias de la Sociedad de la Información. La tecnología no les es hostil, se adaptan a ella y desarrollan habilidades multitarea.
La información ya no está solamente en los centros educativos: está fuera. Circula por la red, y por lo tanto, uno de los retos fundamentales es desarrollar las competencias y destrezas necesarias para buscar, recopilar y procesar esa información y convertirla en conocimiento.
Podemos hacer uso en las aulas de los servicios 2.0 de muchas maneras, pero se pueden plantear para empezar, dos vías de trabajo:
1. Recopilar y compartir información.
2. Crear y compartir contenido.
En definitiva, la web 2.0 ofrece grandísimas posibilidades educativas. Conocer, compartir, crear, participar y relacionarse son importantes objetivos educativos.
Queda claro que avanzamos hacia lo que algunos denominan un Nuevo Entorno Tecnosocial, en el que nos desenvolveremos como infociudadanos, y que nos proporciona medios y herramientas que no se deberían desaprovechar en la actividad docente.
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